lunes, 19 de abril de 2010

Sueño de opio junto a Yumba





Escucha como avanzan los segundos en la esfera hermética del tiempo

(Enigmáticos…míticos)

Me arrastran fríos al lecho donde hambrientos, cavan fosas los sueños.

Tus manos de rocío caliente sobre mis parpados secos se esfuerzan por calmar la sombra onírica que me habita.

Me narras la vida atolondrada de antiguas fotos en las que la nieve derretida gotea por los bordes lluvia que es ceniza

Ceniza que tú reavivas en un loco esfuerzo por dar vida a los ojos nebulosos

Que trazan el sendero tosco, salobre y yerto de la muerte opiácea.

El ramalazo de los gritos de euforia de los que se prestan a ella

En aras de dioses

(Enigmáticos… míticos)

que a nadie escuchan, golpea la férrea mazmorra de mi sueño.



La letanía de la lluvia me golpea con el rumor de hierro que me amarra a la fosa del sueño enfermizo.

Me abrazas y me ofrendas tus labios con la tibieza de la resignación.

Cuervos graznan en las puertas diurnas buscando el destello plateado de mi sueño, donde se desploma segundo a segundo la vida.



-“Soy haz luminoso que alumbra tu sueño” me dices

- “Eres hechizo, frágil hilo, de sueño o muerte”” respondo.

miércoles, 14 de abril de 2010

A la noche, empapado en Glenmorangie y en el perfume de C.

Taladramos los vasos de whisky. Uno detrás de otro.
Los billetes se esfuman sobre la barra, algunos tipos lo hacen bajo ella.

Labios salpicados de palabras ajenas acompañan el sonido convulso de la música (sister moonshine)

Un billar de miradas se entrechocan en el garito. Miradas lujuriosas, timidas, descompuestas, expertas. Todas  buscando la bola negra.

 Yo olvido. El zippo chasquea y me abrasa la mano. Y te acercas.
La camarera atrapa al vuelo la bola negra...

       Suenan las cadenas de tu cintura y los extraviados otean el horizonte de tus muslos.

Me besas primero la mano, luego la boca.
Acaricio tu cuerpo nocturno, dando un fruto extaño al alba: tu alma quemada. (la mia, prende de la telaraña del pasado)

miércoles, 7 de abril de 2010

Sirenas

Como en una luz reflejada en la superficie ennegrecida de un espejo olvidado veo ante mi toda mi vida.
Sé, salvo que me arrebate la muerte (que me tantea) todo lo que me resta por hacer.
Mi "espíritu" tiene una peculiaridad: odia al mundo y esta enamorado de las sirenas de larga sonrisa y generosa entrega.


Por esto mi conducta no varía, no zanganea en un mar de posibilidades. Esta dirigida, enderezada ,enfocada a un único destino: la busqueda y seducción de Sirenas.


Ellas, las sirenas, se manifiestan siempre de manera variada, son tan novedosas a medida que las voy conociendo que trastocan mi conciencia.


Me dan su dolor y su alegría y todo aquello a lo que el mundo bautiza con un nombre (para jugar a hombrecitos y mujercitas) me lo cuentan.


También, gracias a ellas, floto y palpo en ingravidez digamos "acuatica" realidades desconocidas para la mayoria.


Por eso siento un gran desprecio hacia las masas. Manadas aborregadas, asustadizas, manipuladas.


Caen en la esclavitud de toda golosina que les imponga los emporíos en activo que no voy a enumerar.


Venden su espíritu al mejor postor; arrojan, cobardes, su identidad, como un soldado arroja  su arma en la huida,, ante el envite de la vida que prefieren no conocer en profundidad... despreciables


Cada día me ligo más a quienes se desatan de ese bondage de banalidad y estupidez generalizada.


amén.